Una mesa redonda reunió en Málaga a responsables municipales, a un fabricante de tecnología y a una empresa de servicios energéticos para analizar hasta dónde debe llegar la telegestión del alumbrado urbano. Por parte de Salvi participó Javier Cano, Director de Cuentas Estratégicas.

El alumbrado público es una de las principales palancas para reducir el consumo energético de una ciudad. Sobre cómo aprovecharla giró la mesa redonda “Telecontrol del alumbrado público y de la iluminación interior: una gestión clave para la ciudad sostenible y eficiente”, celebrada el pasado 15 de septiembre en Greencities (Málaga) y moderada por Manuel Salazar, Director General del Ayuntamiento de Málaga.

El debate reunió distintas miradas sobre un mismo reto: la administración, representada por Javier Carnacea, Jefe del Servicio Eléctrico del Ayuntamiento de Fuengirola, y Jorge Muñoz Estrada, Ingeniero Industrial de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga; el fabricante de tecnología, con Javier Cano, Director de Cuentas Estratégicas de Salvi; y la empresa de servicios e instalaciones, con Marta Haro, doctora en proyectos de ingeniería de Electrotecnia Monrabal.

La idea de fondo que recorrió la sesión fue que la telegestión permite ir más allá de la simple sustitución de luminarias por tecnología LED, para pasar a una gestión que se adapta al uso real de cada calle: reducir costes, mejorar la calidad de la luz nocturna y disminuir la contaminación lumínica a partir de datos y de experiencias municipales reales.

Uno de los momentos más vivos del debate giró en torno a hasta dónde debe llegar ese control. Jorge Muñoz Estrada planteó una pregunta que abrió discusión: ¿compensa la telegestión punto a punto —el control individual de cada luminaria— cuando la gestión por cuadro puede resultar suficiente en muchos casos? La cuestión dio pie a un intercambio en el que respondió Javier Carnacea desde la experiencia del Ayuntamiento de Fuengirola, con apuntes también de Javier Cano por parte de Salvi.

Desde ambos ayuntamientos se compartieron experiencias sobre el terreno: la operativa diaria de mantenimiento, el valor de un inventario de puntos de luz conectado y actualizado, y la mejora en la atención a las peticiones vecinales que permite una gestión más ágil del alumbrado.

En representación del fabricante, Javier Cano puso el foco en cómo se sostiene en el tiempo una infraestructura conectada. Señaló que el papel de quien aporta la tecnología no termina en el suministro de los equipos, sino que exige acompañar el proyecto en todas sus fases: “El proveedor de servicios tecnológicos tiene que ir al lado de la administración, de la ingeniería, del instalador y del operador, para ser proactivos y no reactivos”. Ese acompañamiento, defendió, es lo que evita que un sistema se degrade entre el momento en que se instala y el momento en que empieza a operar.

La mesa abordó también la iluminación interior de los edificios públicos y su integración en sistemas de gestión (BMS), como otra vía para reducir costes y mejorar el control de las instalaciones municipales.

Otro de los ejes fue el económico. Los participantes coincidieron en el valor de los datos de consumo para auditar el ahorro real: las gráficas de consumo antes y después de la inversión son la documentación que exigen las entidades certificadoras para los Certificados de Ahorro Energético (CAE), una vía que ayuda a los municipios a justificar y financiar la renovación de su alumbrado.

La conclusión compartida fue que la telegestión no funciona sola: requiere datos fiables, criterio técnico humano al frente y medios suficientes —en oficina y en campo— para sacarle partido.

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