La Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza ha estrenado una nueva iluminación interior concebida para poner en valor su riqueza espiritual, artística y arquitectónica.  

El proyecto, impulsado por Fundación Endesa y dirigido por el Cabildo a través de su empresa mantenedora Enrique Coca, S.A., ha contado con la colaboración de Saltoki que, como distribuidor especialista, ha aportado conocimiento técnico, soluciones de iluminación y asistencia en obra en uno de los espacios patrimoniales y espirituales más emblemáticos. 

La actuación ha alcanzado algunos de los espacios y elementos más representativos del templo, como el retablo mayor y el altar, los grandes lienzos laterales del presbiterio, la cúpula central y la Santa Capilla de la Virgen del Pilar. En total, se han instalado 126 nuevas luminarias, seleccionadas y ubicadas de forma específica para cada espacio y elemento artístico. 

Iluminar para reforzar el relato 

El retablo mayor, por ejemplo, ha recuperado profundidad. Su nueva iluminación permite apreciar mejor el modelado del alabastro y la profundidad real de la talla, aportando volumen.  

Las luminarias que se han empleado cuentan con una reproducción cromática muy alta (CRI97), lo que ha permitido descubrir detalles hasta ahora menos perceptibles como, por ejemplo, las venas azules que se aprecien en unos relieves de la predela. 

La iluminación ha contribuido a distinguir y a leer las diferentes secuencias que se muestran sin perder la visión unitaria del conjunto. La luz ha reforzado esa organización sin simplificarla. 

Ante el retablo se sitúa el altar mayor, punto de referencia de la nave. Por eso, su iluminación debía realzar su presencia durante el culto y mantener abierta la relación visual con el retablo mayor.  

Por su parte, los grandes lienzos situados en las naves laterales han recobrado protagonismo con la nueva iluminación. No se han iluminado como piezas aisladas de museo, sino como obras estrechamente vinculadas al altar, al retablo y a toda la arquitectura que las rodea.  

Respecto a la cúpula central, de 65 metros de altura, se ha empleado una temperatura de color ligeramente más cálida, de 2.700 K frente a los 3.000 K del resto de las zonas.  

La intervención en la Santa Capilla de la Virgen del Pilar se ha trabajado la temperatura de color, cálida, para acompañar la atmósfera que debe crearse en un espacio en el que se debe intervenir con una sensibilidad extrema.  

Control inteligente y eficiencia energética 

Desde el punto de vista técnico, ha contado con una serie de pantallas táctiles interconectadas por una infraestructura de red que ha respetado la arquitectura del templo a la vez que lo ha modernizado. Además, se ha posibilitado la interacción personalizada para resaltar los detalles ornamentales y artísticos relevantes. 

La renovación tecnológica también ha supuesto una mejora significativa en términos de eficiencia energética. La potencia instalada se ha reducido de 14,9 kW a 4,6 kW, lo que supone un 69 % menos, mientras que el nuevo sistema permitirá un ahorro estimado de 22.500 kWh al año. Esta reducción se traduce también en una disminución de las emisiones asociadas al consumo eléctrico, estimada en 6 toneladas de CO₂ al año. 

Un proyecto lumínico compartido 

El proyecto ha combinado conocimiento técnico, estudio del espacio, coordinación y sensibilidad patrimonial. Enrique Coca, S.A. y Saltoki han trabajado conjuntamente en la selección, definición y ajuste de las soluciones. 

El resultado ha buscado que la iluminación acompañe, sin sustituir, a la arquitectura y a las obras de arte. Una nueva forma de descubrir el interior de la Basílica en la que la luz ha cumplido su función esencial: hacer visible su riqueza y permitir que cada visitante construya su propia mirada. 

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