La jornada de presentación de resultados del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, celebrada el pasado 11 de septiembre en Madrid, comenzó con una apertura institucional a cargo de Sara Aagesen Muñoz, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Sara Aagesen Muñoz, vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, durante su intervención en el acto de apertura, donde destacó el carácter transformador y territorial de los fondos europeos Next Generation.
En un auditorio repleto de representantes de la administración, empresas y sociedad civil, la ministra destacó el carácter transformador y territorial de los fondos europeos:
“Hoy esta sala está llena de resultados tangibles, de proyectos reales que ya están llegando a todas partes de nuestro territorio”, subrayó Aagesen.
La ministra recordó que el plan nació como respuesta a la pandemia, pero que pronto se convirtió en la gran palanca de modernización ecológica y digital:
“La Comisión Europea hablaba de una oportunidad única para transformar nuestra economía en clave verde y competitiva, y para generar oportunidades y empleo. España e Italia fuimos los países con mayor asignación: el 25% del presupuesto de los fondos Next Generation”.
Balance económico y alcance territorial
Durante su intervención, la ministra subrayó el papel protagonista de España en los fondos europeos Next Generation, con más de 160.000 millones de euros asignados y 264 hitos cumplidos. El MITECO, recordó, gestiona un 27% de esos recursos, con un 96% ya movilizado.
La ministra quiso remarcar que se trata de un plan que “ha llegado a todo el territorio”, con especial atención a los municipios de menos de 5.000 habitantes, las pymes y los particulares.
Energía, agua y economía circular
Los ejes del plan se articulan en torno a la transición energética, la resiliencia hídrica y la economía circular. Entre las cifras más destacadas:
184.000 vehículos eléctricos y más de 135.000 puntos de recarga financiados.
260.000 actuaciones de autoconsumo y almacenamiento.
40.000 viviendas rehabilitadas en eficiencia energética.
Más de 3.100 millones de euros para hidrógeno renovable, con 109 proyectos en marcha.
80 proyectos de digitalización del ciclo del agua y 120 en regadío.
20 enclaves mineros ya restaurados, con previsión de alcanzar 30 en 2026.
“Cada euro invertido supera con creces el coste de la inacción”, señaló la ministra al hablar de la adaptación al cambio climático y la resiliencia hídrica, con inversiones superiores a los 4.000 millones de euros.
Un pacto de Estado y mirada al futuro
Más allá de los datos, Aagesen aprovechó para lanzar un mensaje político y social:
“Necesitamos un pacto de Estado que vaya más allá de las legislaturas y que consiga anticiparnos y estar mejor preparados”.
Con esta premisa, la titular de Transición Ecológica cerró su intervención felicitando a las empresas, instituciones y colectivos que han hecho posible la implementación del plan y adelantando la entrega de reconocimientos en tres categorías: innovación, impacto y consolidación de iniciativas.
Transición energética: una visión poliédrica de los retos y avances en el sector
Tras la apertura institucional, la jornada dio paso a la primera mesa redonda, dedicada a la transición energética, moderada por Joan Groizard Payeras, secretario de Estado de Energía. El debate reunió a voces procedentes de distintos ámbitos —cooperativas energéticas, innovación tecnológica, gestión cultural, administración autonómica y mundo local—, ofreciendo una visión poliédrica de los retos y avances en materia de energía.
Participaron en el coloquio:
Joaquín Mas, director general de CE Crevillent, que aportó la experiencia de una cooperativa pionera en el desarrollo de comunidades energéticas.
Belén Linares, directora de Innovación de MOEVE, con foco en nuevas soluciones de movilidad sostenible.
Nuria Gallego, responsable de Infraestructuras y Servicios Generales en el Teatro Real, quien explicó cómo la transición energética impacta también en el ámbito cultural y patrimonial.
Zigor Urkiaga, director de Proyectos Estratégicos y Administración Industrial del Gobierno Vasco, que presentó la estrategia autonómica en energía e industria.
Mario Rivas López, alcalde de Villablino, que trasladó la mirada del territorio y la necesidad de una transición justa en las cuencas mineras.
El debate permitió contrastar perspectivas y compartir casos prácticos, desde grandes proyectos tractores hasta iniciativas locales con fuerte impacto social, en línea con el espíritu del Plan de Recuperación.

De izquierda a derecha: Joan Groizard Payeras, secretario de Estado de Energía; Joaquín Mas, director general de CE Crevillent; Belén Linares, directora de Innovación de MOEVE; Nuria Gallego, responsable de Infraestructuras y Servicios Generales en el Teatro Real; Zigor Urkiaga, director de Proyectos Estratégicos y Administración Industrial del Gobierno Vasco; Mario Rivas López, alcalde de Villablino.
Hidrógeno verde: de los proyectos piloto a los valles industriales
La primera intervención corrió a cargo de Belén Linares, directora de Innovación de MoEVe (antigua Cepsa), que presentó el proyecto OLUVA, uno de los grandes valles del hidrógeno en Andalucía:
“Estamos hablando de más de 400 MW de electrólisis, 15 veces la superficie del Santiago Bernabéu, con una inversión inicial de 800 millones de euros”.
Linares explicó que este proyecto busca producir moléculas verdes —amoniaco, metanol o combustibles sintéticos— para sectores de difícil descarbonización como el transporte marítimo y la aviación. “Es un salto cualitativo hacia la descarbonización masiva y estable”, destacó.
Territorios en transición: del carbón al tren del futuro
El alcalde de Villablino (León), Mario Rivas López, aportó la visión de un municipio en plena transición justa. Su proyecto recupera el histórico tren minero Ponferrada–Villablino, con locomotoras de vapor adaptadas a biomasa, y abre la puerta a pruebas con hidrógeno verde en los 60 km de vía férrea:
“Este proyecto es un tractor territorial. Nos da ilusión y nos permite atraer capital privado y fijar talento en un territorio golpeado por el cierre de la minería”.
Innovación industrial en Euskadi
Desde el Gobierno Vasco, Zigor Urkiaga, director de Proyectos Estratégicos y Administración Industrial, expuso una iniciativa pionera: el uso de la infraestructura eléctrica del metro de Bilbao para recargar autobuses municipales. Con financiación del plan europeo, ya están operativos 14 puntos de recarga que abastecen a la flota de BilboBus:
“Este tipo de proyectos combinan menos emisiones, más industria y mejor industria. Es innovación tecnológica que mejora la competitividad y crea empleo de calidad”.
Comunidades energéticas: la fuerza de lo colectivo
El turno de Joaquín Mas, director general de la cooperativa CE Crevillent, trajo la perspectiva ciudadana. Defendió el papel de las comunidades energéticas para democratizar la transición y garantizar que nadie quede atrás:
“La transición energética no puede depender solo de la capacidad económica individual. Las comunidades permiten que barrios enteros compartan energía, como si fueran antenas de telefonía”.
Mas también señaló las desigualdades territoriales y sociales en el acceso al autoconsumo, subrayando la necesidad de incentivos que refuercen la cohesión.
Patrimonio cultural y eficiencia energética: el ejemplo del Teatro Real
Finalmente, Nuria Gallego, directora de Infraestructuras y Servicios Generales del Teatro Real, mostró cómo un edificio histórico puede transformarse en un referente de sostenibilidad. Gracias a medidas de eficiencia, digitalización y la integración de vidrio solar en las cubiertas, el teatro ha logrado reducir su consumo un 50%:
“Queríamos demostrar que un Bien de Interés Cultural puede ser también un edificio de consumo casi nulo”.
Gallego destacó que el proyecto, además de mejorar la eficiencia, respetó la protección patrimonial del inmueble y abrió la puerta a nuevas aplicaciones en el sector cultural.
Una transición que es técnica, pero sobre todo humana
La mesa concluyó con un mensaje común: la transición energética no se mide solo en megavatios y kilómetros de red, sino en el impacto que tiene sobre los territorios, las industrias y las personas.
“La transición energética va de kilovatios, sí, pero sobre todo va de personas”, resumió el moderador Joan Groizard.
Con ejemplos que van del hidrógeno verde en Andalucía a la innovación cultural en Madrid, pasando por el tren de Villablino, las comunidades energéticas de Valencia o la movilidad en Bilbao, quedó claro que el Plan de Recuperación está marcando un antes y un después en la transformación energética del país.