• El webinar de smartlighting LIVE sobre el futuro del alumbrado deportivo, celebrado el 29 de septiembre en colaboración con Saltoki, reunió a gestores, arquitectos y especialistas del sector para abordar la transformación de estas instalaciones desde una perspectiva integral.
  • El encuentro puso sobre la mesa una idea compartida: renovar el alumbrado deportivo va mucho más allá de sustituir proyectores.
  • Diseño, selección de producto, ejecución, regulación, medición y protección del entorno forman parte de una misma cadena en la que cada decisión cuenta.

El alumbrado de las instalaciones deportivas atraviesa un importante proceso de transformación. La evolución de la tecnología LED, la necesidad de modernizar infraestructuras construidas hace décadas y unas exigencias cada vez mayores en materia de calidad de la iluminación, eficiencia energética, flexibilidad, gestión y control están impulsando numerosos proyectos de renovación.

Pero la transformación no consiste únicamente en cambiar unas luminarias por otras. Deportistas, espectadores, gestores, federaciones y medios audiovisuales plantean necesidades diferentes y, al mismo tiempo, las instalaciones deben responder a requisitos de eficiencia, calidad visual, mantenimiento, sostenibilidad y protección del entorno.

Esta visión global articuló el webinar «El futuro del alumbrado deportivo. Retos, normativa, tecnología y casos de éxito en la transformación de las instalaciones deportivas», celebrado el pasado 29 de septiembre por smartlighting LIVE en colaboración con Saltoki.

Una primera mirada a los retos actuales de las instalaciones deportivas

La primera mesa redonda, dedicada al estado actual y a los retos del alumbrado deportivo, reunió diferentes perspectivas de la cadena de valor.

Participaron Ignacio Cortés, delegado de Suministros Eléctricos de Saltoki Aragón; Francisco Díaz, director del Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza; Jesús del Barrio, arquitecto con una larga trayectoria vinculada al Consejo Superior de Deportes y a la normalización de instalaciones deportivas; y Jesús Gimeno Alonso, presidente de GEDA y secretario de FAGDE.

La conversación permitió situar algunos de los principales desafíos que afronta actualmente el parque de instalaciones deportivas: desde las dificultades técnicas, económicas y normativas que condicionan los procesos de modernización hasta la importancia de contar con asesoramiento especializado cuando los gestores no disponen internamente de conocimientos específicos en iluminación.

La experiencia del Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza sirvió además para acercar el debate a la realidad cotidiana de una gran instalación con más de tres décadas de funcionamiento que ha tenido que adaptarse progresivamente a nuevas necesidades tecnológicas.

Fiabilidad, flexibilidad y capacidad de adaptación aparecieron como cuestiones esenciales en unos recintos que ya no acogen únicamente competiciones deportivas, sino también espectáculos y eventos en los que iluminación, sonido, videomarcadores y otros sistemas están cada vez más interrelacionados.

Otro de los asuntos abordados fue la necesidad de integrar la iluminación desde la propia concepción arquitectónica de las instalaciones. Los requerimientos de un deportista durante un entrenamiento pueden diferir significativamente de los de un espectador o de los que necesita una cámara de televisión en una competición de alto nivel, una complejidad que aumenta todavía más en los pabellones polivalentes y centros en los que conviven distintas disciplinas.

La normativa y las normas NIDE formaron también parte del debate, así como una cuestión especialmente relevante para el sector: si alcanzar determinados valores normativos es suficiente, por sí solo, para garantizar una instalación de calidad.

Con este contexto sobre la mesa, el webinar avanzó hacia un segundo bloque mucho más técnico: qué ocurre desde que se decide renovar una instalación hasta que se comprueba que el resultado ejecutado responde realmente a lo proyectado.

Del diseño a la medición: cada decisión cuenta

La segunda mesa, dedicada al diseño, la normativa y la calidad de las instalaciones, contó con Íñigo Sánchez, responsable técnico de la División de Iluminación de Saltoki; Susana Malón, física especializada en luz y contaminación lumínica, vocal del Comité Español de Iluminación y coordinadora del Grupo técnico de trabajo sobre Contaminación Lumínica del CEI y de la recien publicada Guía técnica para diseño, realización y control de alumbrado exterior menos contaminante; Marc Ballbé, director de Asselum Luminotècnics; y Xavier Torroella, de Tintó.

Cuatro perfiles complementarios que permitieron recorrer prácticamente toda la cadena de desarrollo de un proyecto: diseño, producto, normativa, instalación, impacto ambiental y verificación final.

De sus intervenciones emergió una conclusión común: un buen resultado no depende solamente de disponer de una tecnología avanzada, sino de tomar correctamente cada una de las decisiones que conforman el proyecto.

Premisa 1 | «Los errores más difíciles de corregir se producen al principio»

Para Íñigo Sánchez (Saltoki), uno de los principales riesgos aparece antes incluso de seleccionar una luminaria: trabajar con una información de partida insuficiente o aproximada.

“El primer paso sería tener datos de partida bien hechos. No se puede hacer cálculos con datos de Google o con aproximaciones porque eso luego son errores que se van a acumular”.

Sánchez recordó que una reforma presenta condicionantes diferentes a los de una instalación nueva y que es imprescindible conocer previamente los usos reales del espacio, las disciplinas que van a practicarse y los niveles de iluminación necesarios para cada una de ellas.

En una instalación polivalente, además, no existe necesariamente una única necesidad lumínica. La iluminación deberá adaptarse al deporte, al tipo de uso y al nivel de competición, algo en lo que los sistemas de regulación y control adquieren un protagonismo creciente.

Todo ello condiciona igualmente la elección de los equipos.

“Cualquier proyector no vale para iluminación deportiva”.

La altura de montaje, la disposición de los proyectores, las ópticas, las condiciones ambientales, las prestaciones requeridas o los sistemas de regulación disponibles son algunas de las variables que deben entrar en la selección.

Y Sánchez sintetizó otra de las ideas esenciales de su intervención en una frase:

“Antes de hablar de eficiencia económica tenemos que hablar de eficacia técnica”.

El responsable técnico de Saltoki insistió asimismo en que comprobar únicamente niveles de iluminación y uniformidades no significa verificar completamente una instalación. Deslumbramiento, luz intrusa, contaminación lumínica y regulación y control deben contemplarse desde la fase de diseño.

Cuando se le preguntó dónde suelen concentrarse los errores, la respuesta fue clara: “Por lo general, al principio”.

Un proyector mal colocado o un apuntamiento incorrecto pueden corregirse durante la ejecución. Un error en el diseño, un dimensionamiento inadecuado o una mala selección de producto tienen una solución mucho más compleja una vez construida la instalación.

“Por eso hay que hacerlo bien, sobre todo en las etapas iniciales”.

Premisa 2 | «El papel lo admite todo, la obra no»

La perspectiva del instalador permitió trasladar ese diseño teórico a la realidad del terreno.

Xavier Torroella incidió especialmente en un aspecto que puede parecer elemental, pero que condiciona completamente el resultado: comprobar físicamente las dimensiones y condiciones de la instalación antes de comenzar a montar los equipos.

Distancias entre columnas, alturas, soportes existentes o posibilidades reales de colocación de cada proyector no siempre coinciden exactamente con los datos utilizados inicialmente.

Preguntado por la importancia del replanteo físico, Torroella respondió sin matices:

“Necesario, imprescindible”.

Una columna desplazada respecto al plano, una altura mal estimada, un elemento que genera una sombra no prevista o una pequeña desviación en el apuntamiento pueden terminar sumándose y alterar los valores finales de iluminación y uniformidad.

El especialista puso especial énfasis en el apuntamiento de los proyectores.

“Los apuntamientos tienen que ser de día con láser”.

Y añadió otra referencia muy gráfica sobre la precisión necesaria:

“Un grado en la columna son 5 m en el suelo”.

Modificar posteriormente los proyectores de manera visual, durante la noche y tratando de compensar unas zonas con otras puede terminar generando nuevos desequilibrios en la instalación.

La calidad del producto y, especialmente, la respuesta ante una avería fueron otros de los puntos destacados por Torroella. En instalaciones con proyectores situados a gran altura, sustituir o reparar un equipo implica medios, personal especializado y costes que van mucho más allá del precio inicial de la luminaria.

De ahí la importancia que atribuyó a las garantías, el servicio posventa y la capacidad del distribuidor y del fabricante para responder durante toda la vida útil de la instalación.

Premisa 3 |«Una instalación debe terminar midiéndose»

Si el proyecto define qué debería ocurrir y la ejecución traslada ese diseño a la realidad, la medición permite saber qué ha ocurrido finalmente.

Desde la perspectiva del laboratorio, Marc Ballbé destacó la evolución que están experimentando tanto la normalización como los propios sistemas de medición.

Ya no se trata únicamente de comprobar iluminancias horizontales. La calidad de una instalación deportiva puede exigir también considerar iluminancias verticales, prestaciones de color, flicker o deslumbramiento, especialmente a medida que aumenta el nivel de competición y aparecen necesidades vinculadas a la retransmisión audiovisual.

Sin embargo, Ballbé apuntó uno de los problemas actuales del sector:

“Se está midiendo poco”.

Y defendió que la verificación debería formar parte del cierre natural del proyecto:

“Se tendría que medir al acabar la instalación como un commissioning de validación para comprobar que esté bien”.

A ello puede añadirse, en función del tipo y dimensión del proyecto, una auditoría externa posterior. La progresiva aparición de tecnologías de medición más automatizadas puede contribuir, según explicó, a facilitar estos procesos y extender su utilización.

Premisa 4 |«Iluminar bien significa también saber cuándo apagar»

La sostenibilidad y la contaminación lumínica ocuparon una parte central del debate.

Susana Malón recordó que las instalaciones deportivas exteriores pueden concentrar elevados flujos luminosos en espacios muy concretos, pero señaló al mismo tiempo una característica que facilita enormemente la reducción de su impacto: su utilización es temporal.

Su mensaje fue especialmente gráfico:

“La instalación que no contamina es aquella que no se enciende”.

La afirmación no implica prescindir de la iluminación necesaria durante la práctica deportiva, sino utilizarla únicamente cuando se necesita.

“En el momento que se termina una actividad, hay que apagar”.

Para Malón, esta característica convierte al control horario en una de las herramientas más sencillas y eficaces para reducir el impacto de estas instalaciones.

A partir de ahí, la reducción de la contaminación lumínica depende de todo el proyecto: ópticas adecuadas, ajuste de niveles horizontales y verticales, correcto apuntamiento, utilización de viseras cuando sean necesarias y sistemas de regulación capaces de adaptar la iluminación a cada actividad.

“Tenemos una buena tecnología y tenemos que aplicarla de una forma correcta”.

Una aplicación correcta que tampoco termina en el cálculo. Hay que verificar cómo se ha ejecutado realmente, porque el comportamiento ambiental depende de la instalación final y no exclusivamente de lo que figura sobre el papel.

Luz intrusa: cuando el deporte convive con las viviendas

La cuestión resulta especialmente relevante en pequeñas instalaciones exteriores próximas a zonas residenciales.

Pistas de pádel, tenis o instalaciones integradas en urbanizaciones y entornos urbanos pueden convertirse en una importante fuente de molestias cuando diseño, orientación, apuntamiento u horarios no están correctamente resueltos.

Durante la mesa, Susana Malón explicó que en algunos trabajos de medición habían llegado a encontrar 50 lux en la ventana de una vivienda situada junto a una pista de pádel.

“Nos estamos encontrando con situaciones que son […] incluso dramáticas por el efecto que tiene sobre los vecinos”.

El ejemplo muestra hasta qué punto la luz intrusa debe contemplarse desde la fase de proyecto y comprobarse también una vez ejecutada la instalación.

Los sistemas de regulación y control adquieren aquí un papel esencial. No se trata únicamente de disponer de un interruptor, sino de establecer horarios, diferentes escenas y niveles de iluminación adaptados al uso real.

Como señaló Malón:

“Tenemos que ver exactamente qué necesidades de iluminación tenemos en cada momento”.

Íñigo Sánchez coincidió en la importancia del control también para las instalaciones de menor tamaño. La reducción del coste y la aparición de soluciones inalámbricas están facilitando su incorporación, especialmente en reformas.

“Con la regulación no basta, hay que poner un sistema de control”.

Ese sistema permite crear diferentes escenas, adaptar los niveles al uso y programar el apagado cuando la pista deja de utilizarse.

La temperatura de color es solo una parte del problema

El debate abordó asimismo una cuestión recurrente en iluminación exterior: la temperatura de color y la componente azul de la luz.

Íñigo Sánchez y Susana Malón coincidieron en evitar que toda la problemática de la contaminación lumínica se reduzca a un único parámetro.

Sánchez señaló que, antes de centrar el debate exclusivamente en la temperatura de color, deben resolverse correctamente cuestiones como las ópticas, la colocación de los puntos de luz, el apantallamiento, la potencia utilizada, los horarios y los sistemas de control.

Susana Malón incidió en la misma visión global. Una menor componente azul resulta favorable desde el punto de vista ambiental, especialmente en zonas sensibles, pero debe analizarse conjuntamente con el resto de variables del proyecto.

“No tenemos que generalizar ni los 4.000 ni los 5.000 ni los 3.000”.

El contexto es determinante. Una instalación ubicada en un área urbana consolidada no presenta los mismos condicionantes que otra próxima a un espacio protegido, una zona Starlight o un observatorio.

“Tenemos que ver dónde tenemos que proyectar para ver qué tipo de instalación y qué tecnología tenemos que poner”.

El CEI trabaja en recomendaciones específicas para alumbrado deportivo

Uno de los anuncios de mayor interés para el sector llegó durante la intervención de Íñigo Sánchez.

El responsable técnico de Saltoki explicó que el Comité Español de Iluminación ha impulsado un grupo de trabajo sobre alumbrado deportivo, en el que participan, entre otros especialistas, el propio Sánchez y Susana Malón.

El objetivo es avanzar en un documento que pueda servir de apoyo a gestores, titulares y proyectistas y permita:

“Establecer unos requisitos mínimos de calidad tanto para el producto como para el dimensionamiento de las instalaciones”.

La iniciativa busca trasladar al ámbito deportivo herramientas y referencias que ayuden a orientar correctamente unos proyectos cada vez más complejos y en permanente evolución tecnológica y normativa.

Calidad en toda la cadena

La parte final de la mesa volvió a una idea que había recorrido prácticamente todo el webinar: la responsabilidad sobre el resultado final no corresponde a un único agente.

Proyectistas, fabricantes, distribuidores, instaladores, laboratorios, gestores y administraciones intervienen en momentos diferentes del proceso, pero cualquier error puede terminar condicionando el conjunto.

Marc Ballbé lo resumió poniendo el foco en un concepto transversal:

“Todos hemos de defender la calidad”.

Y añadió que esa calidad afecta al producto, a la asistencia técnica del fabricante, a la ejecución, a la auditoría y también a la medición de aspectos como la contaminación lumínica.

“Si solo va al precio, iremos todos mal”.

Susana Malón cerró su intervención regresando al origen del proyecto:

“Establecer los criterios, los parámetros de diseño iniciales sabiendo qué es lo que estamos iluminando, dónde estamos iluminando y cuál es el objetivo. Eso es fundamental”.

Y añadió que ese planteamiento inicial debe permitir conseguir una instalación eficiente y responsable con “la protección de la noche, tanto el cielo, biodiversidad como las personas”.

Diseñar a partir de información fiable, seleccionar correctamente los equipos, comprobar la realidad de la instalación antes de ejecutar, apuntar con precisión, adaptar los niveles a cada uso y medir finalmente el resultado.

Ese recorrido resume buena parte de las conclusiones de un encuentro que dejó claro que el futuro del alumbrado deportivo no pasa únicamente por incorporar más tecnología, sino por garantizar la calidad en cada eslabón y utilizar correctamente las soluciones que el sector ya tiene a su alcance.

Manuales y guías relacionadas del Comité Español de Iluminación

💡La nueva Guía Técnica para diseño, realización y control de alumbrado exterior menos contaminante lumínicamente ofrece recomendaciones específicas para la elección de ópticas y la contención del flujo en las bandas más sensibles, proporcionando una base sólida para aquellos ayuntamientos que deseen redactar pliegos de condiciones técnicas realmente ejemplares y sostenibles.
  
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