Coordinación

María del Mar Gandolfo


Objetivo

Los siguientes tres documentos de opinión recogen el análisis realizado durante dos años por un grupo de trabajo multidisciplinar sobre los posibles riesgos de la iluminación mediante diodos LED. La redacción de estos documentos se finalizó el 2 de Octubre del 2017.

Los siguientes miembros han formado parte de este grupo de trabajo:
· David Galalí Enríquez, Astrofísico Calar Alto
· María Angeles Rol de Lama, Universidad de Murcia
· Salvador Bará Viñas, Universidad de Santiago de Compostela
· Javier Díaz Castro, Oficina Protección del Cielo del Instituto Astrofísico de Canarias
· David Baeza Moyano, Universidad San Pablo CEU
· Ángela Ranea Palma, Junta de Andalucía
· Estefanía Cañavate García, Junta de Andalucía
· Sonia Márquez Varo, Ayuntamiento de Mijas
· David Latorre, Tecnocer
· Gustavo Rodriguez García, Ayuntamiento de Almería
· Joaquin Merchante Ferreira, Ayuntamiento Bollullos del Condado
· Francisco Cavaller Galí, Salvi
· Félix Garcia Rodriguez, Servicios y sistemas de Iluminación
· Jose Luis Gonzalez Cano, Iluminación técnica
· Susana Malón Giménez, Lumínica Ambiental
· Salvador J. Ribas, Montsec REECL
· Ramón Llorens Soler, Sacopa-Ignialight
· Jordi Moncanut Vilá, Sacopa-Ignalight
· Jorge Hernandez Amorós, Grupo Sering
· Manuel Garcia Gil, Generalitat de Catalunya
· Joaquín Baixeras Almela, Universitat de València
· Ángel Morales Rubio, Universitat de València
· Alejandro Sánchez de Miguel, University of Exeter
· José Antonio Martinez, Diputación de Soria
· Josep Maria Ollé, Ayuntamiento de Reus
· Laura Guzmán Varo
· Mar Gandolfo de Luque, Philips Lighting SL

Se ha abordado el problema en tres grandes campos: la protección del cielo nocturno y el resplandor luminoso, la salud humana en lo referido especialmente a la iluminación en horas nocturnas y la interacción con el ciclo circadiano, y por último los efectos de la luz en los ecosistemas nocturnos.

El primer documento se centra en la contaminación luminosa y si los Diodos LED producen un riesgo mayor de contaminación luminosas que otras fuentes de luz, sobre esta problemática hay mayor consenso que en el resto de los campos en que ha trabajado el grupo. La iluminación LED bien usada puede contribuir a disminuir el resplandor luminoso nocturno, pero se advierte que el hecho de poder usar una tecnología mucho más eficiente puede llevar a incrementar los niveles luminosos lo que conllevaría un mayor resplandor luminoso.

Por eso, desde este grupo de trabajo se formula la recomendación de acompañar la difusión de la tecnología LED con acciones para el fomento de una nueva cultura de la luz, que evite las tendencias al exceso tan arraigadas en nuestra sociedad, de manera que pueda lograrse de manera efectiva un ahorro de recursos gracias a la iluminación con LED, a la vez que se limite la contaminación lumínica. En esto los LED pueden ser un gran aliado si se combinan con adecuados sistemas de control para la regulación del flujo luminoso y adecuados sistemas ópticos para cada aplicación.

Por otro lado, el grupo ha analizado con detalle el hecho de que la luz blanca producida por la mayor parte de los diodos actuales se realiza mediante la emisión en color azul y su posterior conversión a otros colores mediante los fósforos, dando como resultado el típico espectro de los Diodos LED con un pico de emisión en el azul más o menos pronunciado en función de la temperatura de color correlacionada final del Diodo blanco. Este pico de emisión azul es la causa principal de preocupación del colectivo que quiere preservar el cielo nocturno ya sea por interés científico o por conservación del cielo estrellado. En una atmósfera limpia, con contenido de aerosoles normal, el proceso físico dominante en la formación del brillo de fondo debido a luz artificial es el esparcimiento de Rayleigh. Este fenómeno físico depende mucho del color de la luz, al ser inversamente proporcional a la cuarta potencia de la longitud de onda, por lo que la parte azul del espectro tiene un potencial intrínseco de esparcimiento mucho mayor que otros colores.

Hasta ahora, la comparación de las diversas fuentes de luz respecto a la contaminación luminosa nocturna se ha realizado comparando el tanto por ciento de emisión de azul respecto al total de emisión del espectro de la fuente de luz. Esta aproximación puede resultar engañosa y una de las conclusiones de este grupo de trabajo apunta a la necesidad de formular tales comparaciones en términos de luz azul frente al espectro normalizado según la curva de sensibilidad espectral del ojo humano, es decir, la potencia de luz azul (W/nm) frente al flujo o potencia luminosa (lm

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