Enrique Briehl
LEC
1. Antecedentes y objeto de la ponencia
El sector de la iluminación en alumbrado público está pasando por muchas fases en un corto plazo de tiempo, tanto, que las fases se van solapando de tal forma, que algunas, casi pasan desapercibidas fagocitadas por la siguiente.
En esta presentación, repasaremos brevemente cada una de las fases para entender en qué momento nos encontramos y analizar cuál sería la mejor opción que pudiéramos tomar los fabricantes de iluminación a este respecto.
La primera y una de las más importantes, fue sin duda, el paso de las luminarias de descarga a luminarias de tecnología LED, pero dentro de la fase de la iluminación LED también podemos significar diferentes hitos que marcaron un cambio de fase ya que modificaban el sentido de la tecnología LED en alumbrado.
2. Desarrollo y contenido de la ponencia
Alumbrado público LED= ahorro energético.
El único argumento para el cambio a tecnología LED eran los ahorros conseguidos, a nivel energético y económico, fruto de la larga vida útil de las luminarias que conseguían amortizar la inversión con el ahorro alcanzado en poco tiempo.
En esta primera etapa, no se hacía alusión a calidad lumínica, se trata de iluminar más con temperaturas normalmente frías.
En la primera etapa, surgieron nuevos actores procedentes de otros sectores que nada tenían que ver con la iluminación y que llevaron a cabo una “estrategia de tierra quemada” con luminarias de muy baja calidad, provocando malas experiencias a los que apostaron por el cambio de tecnología que hizo detraer la demanda durante un tiempo.
Alumbrado público LED = calidad lumínica.
La segunda etapa, los fabricantes de iluminación siguen apostando por esta nueva tecnología y a la tecnología LED se la va aceptando por otros atributos, la temperatura de color se normaliza en torno a un 4000K como la temperatura límite en frío, las regulaciones de intensidad funcionan mucho mejor que en convencional con una oferta más amplia, y el mercado de ópticas disponibles para luminarias viales se amplía.
En este punto, algunos fabricantes de iluminación nos enfocamos en la consecución de configuraciones maximizando la eficiencia, no sólo desde el punto de vista electrónico (disipación de calor, excitación adecuada del diodo, calidad de componentes, control del proceso de producción,..) sino también desde el punto de vista de optimización de la distribución lumínica.
Alumbrado público LED= plataforma de otros sistemas.
En la fase de maduración del mercado LED para alumbrado público, donde ya nadie pone en duda la implantación de la tecnología, llegan a nuestras casas, a nuestras ciudades, el llamado Internet de las Cosas (IoT), el cual, desarrolla un despliegue de servicios inteligentes para los municipios que van desde la administración digital, gestión del agua, tratamiento de residuos, movilidad, seguridad, emergencias,.. Viendo en el alumbrado, la infraestructura perfecta para desplegar todo el sistema, ya que presenta el mallado perfecto _por su distribución uniforme por la ciudad_ y características técnicas _conectadas a la red eléctrica_ para utilizarlo como una red de adquisición y envío de información.
Pero es que cuando aún estamos digiriendo todo lo que supondrá esta Smart City, se habla ya de la tecnología 5G que multiplicará y mejorará los servicios que muchos casi estábamos tocando con las manos, sin aún casi rozarlos.
El alumbrado público va a tener un papel protagonista en todo esto, es por eso, que es importante que las próximas actuaciones que se realicen de renovación de alumbrado público se tenga una visión más amplia más allá de necesidades inmediatas.
En los últimos dos años sobre todo, estamos asimilando cómo las nuevas tecnologías irrumpirán en nuestros municipios utilizando al alumbrado como plataforma para todas estas comunicaciones, teniendo el papel de “elemento útil” para el resto de servicios que se desplegarán para los ciudadanos.
En esta presentación, haremos un repaso de todos los objetivos que se pueden cubrir desde la iluminación inteligente, y también cómo el alumbrado sirve de facto como trampolín para otros servicios públicos.
Iluminación y seguridad. (Puertos, túneles, pasos de cebra, rotondas, ruido, emergencias, fenómenos atmosféricos…)
Iluminación y turismo. (Fiestas locales, patrimonio histórico-cultural, astro-turismo)
Iluminación y actividad económica (Comercio, bienestar del ciudadano.)
Iluminación como eje vertebrador de una Smart City. (Residuos, contaminación, ruido…)
3. Conclusiones
Por parte de los municipios le queda un trabajo de planificación urbana importante, en el que es fundamental priorizar los objetivos que quieran conseguir en la iluminación, que son objetivos alcanzables hoy, pero sentando las bases de lo que podamos alcanzar mañana.
Lo importante, no es dar el salto ya hacia una ciudad inteligente, sino sería suficiente con sentar las bases en la renovación del alumbrado para que eso sea posible de forma escalable y progresiva al ritmo que el municipio necesite o pueda acometer.